Con el propósito de contribuir al adecuado desarrollo de las actividades relacionadas al alistamiento operacional, la Sección de Veterinaria de la Escuela de Artillería llevó a cabo una prospección de fauna de interés sanitario y ambiental en el Centro de Instrucción y Entrenamiento (CIE) “General Bari”, en Linares.
El trabajo en terreno permitió registrar la presencia de aves y roedores en el predio, junto con los microorganismos asociados a sus parásitos, generando información relevante para el monitoreo del entorno y la planificación de futuras acciones. Es importante destacar que la instancia incorporó, además, criterios de resguardo ambiental promoviendo prácticas compatibles con la conservación de la fauna nativa y el uso responsable del territorio.
Durante el despliegue, los especialistas identificaron ectoparásitos como pulgas, piojos y garrapatas, además de parásitos sanguíneos en roedores, y realizaron la toma de muestras para su análisis en laboratorio.
El Oficial de Veterinaria de la unidad, Mayor César Rodríguez M., se refirió al alcance de esta labor. “Cada región tiene sus propios riesgos sanitarios derivados de las condiciones ambientales”, señaló. En este contexto, explicó que el conocimiento del terreno y de la fauna local permite orientar medidas preventivas y apoyar de mejor manera la planificación de los procesos inherentes a la profesión militar y cuyo fin es reforzar las habilidades y destrezas del personal.
La iniciativa contó con el apoyo de un equipo de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción (UdeC), campus Chillán, del cual forma parte el investigador Sebastián Muñoz L., quien destacó el valor de esta colaboración. “El trabajo pertenece a los espacios de vinculación que estamos desarrollando con el Ejército de Chile, principalmente con el Servicio de Veterinaria y corresponde a una labor que pretendemos sostener en el tiempo para ejecutarla en diferentes épocas”, explicó.
El CIE “General Bari” constituye un espacio de instrucción y entrenamiento para la Fuerza Terrestre. Su configuración en distintos sectores permite el entrenamiento progresivo de las unidades, en instalaciones que incluyen canchas de conducción de vehículos todo terreno, polígonos de tiro, zonas para el empleo de explosivos y áreas destinadas a maniobras tácticas como el combate en movimiento y el asalto a posiciones, junto con puestos de observación y sistemas para la instrucción en armas de apoyo.