A lo largo del territorio nacional, los Soldados Conscriptos (SLCs) que recientemente se incorporaron al Ejército, comienzan su integración al mundo militar y lo hacen a través de un proceso de ambientación, especialmente diseñado para facilitar una transición gradual desde la vida civil.
El objetivo de esta etapa inicial es claro: acompañar y preparar, de forma progresiva, a los nuevos integrantes de la Institución, fortaleciendo en ellos valores, hábitos de disciplina y capacidades físicas que garantizarán una formación de excelencia, durante su Servicio Militar Obligatorio (SMO).
Durante esta fase, que comienza con el acuartelamiento, se promueve el trabajo en equipo, el compañerismo y una comunicación fluida entre soldados e instructores, elementos que permiten generar cohesión y confianza dentro del contingente.
Para guiar este proceso, el Ejército cuenta con la Cartilla de Ambientación del Contingente, una herramienta doctrinaria elaborada por el Comando de Operaciones Terrestres (COT), en conjunto con la División de Doctrina (DIVDOC), que permite estandarizar los criterios de instrucción, asegurando una base común que favorece la planificación y el desarrollo del entrenamiento impartido.
El jefe del Departamento VII “Doctrina y Entrenamiento” del COT, Coronel Rodrigo Muñoz G., enfatizó el propósito de esta iniciativa, indicando que “la idea central es generar condiciones óptimas para la integración del nuevo personal, considerando sus necesidades individuales y las inherentes al entrenamiento militar”.
En el Grupo de Artillería N°3 “Silva Renard”, dependiente del Regimiento N°6 “Chacabuco”, el Instructor y Comandante de Escuadra, Cabo 1° Patricio Cerda S., valoró la cartilla. “Su aplicación nos brindó una estructura clara y flexible, lo que nos permitió apoyar de mejor manera a los jóvenes. Hoy vemos un grupo más unido, con mayor disciplina y un sentimiento de pertenencia a la Institución”.
Por su parte, el conscripto David Solís B., de la misma unidad, relató su experiencia: “Al comienzo, fue difícil adaptarme a la nueva rutina, pero el respaldo de nuestros superiores fue fundamental. Ahora me siento más confiado, motivado y listo para seguir avanzando en la siguiente etapa de instrucción”.
En tanto que, el SLC Benjamín González R., del Regimiento N°9 “Chillán”, sostuvo que desde que se acuarteló, se ha vuelto más disciplinado y responsable en su actuar.
Finalizado el proceso de ambientación, los SLCs están preparados para enfrentar los desafíos del módulo de Formación del Combatiente (FOCO), aplicando los conocimientos y habilidades adquiridas a partir de su ingreso al Ejército.