En el exigente entorno del Curso de Combate I para soldados dragoneantes del Batallón de Servicios, desarrollado en el Centro de Instrucción y Entrenamiento Pullally de la Escuela de Suboficiales, las mellizas Bárbara y Catalina Pineda H. demostraron su esfuerzo y dedicación. Desde el inicio de las actividades, estas hermanas, oriundas de Arica, afrontaron cada desafío juntas, evidenciando que la disciplina y el compromiso son pilares fundamentales en el Ejército.
Su admiración por la vida militar se remonta a la infancia, cuando crecieron escuchando relatos sobre trabajo en equipo, sacrificio y esfuerzo, lo que despertó en ellas el deseo de unirse a las filas del Ejército. "Siempre nos imaginamos vistiendo el uniforme. Sabíamos que este era nuestro destino", afirman.
Tras finalizar la educación media, ingresaron juntas al Servicio Militar Obligatorio. Más tarde, Bárbara optó por continuar como Soldado de Tropa Profesional en la 1ra Brigada Acorazada "Coraceros", emplazada en Arica, mientras Catalina exploró el ámbito civil, desempeñándose como cajera en un supermercado. Sin embargo, la vocación prevaleció y, finalmente, ambas decidieron postular a la Escuela de Suboficiales, contando con el apoyo incondicional de su familia. "El proceso de selección fue exigente, pero teníamos claro nuestro objetivo y nos preparamos al máximo para lograrlo", comentan.
En cada módulo, sobresalieron por su entrega, superando cada desafío y fortaleciéndose mutuamente. "Tener a mi hermana a mi lado motivó el deseo de exigirme más", afirmó Bárbara. Con la misma convicción, Catalina agregó: "Sabíamos que no podíamos fallar”.
Quienes las conocen bien aseguran que su conexión es profunda, casi telepática. “Nos entendemos desde el vientre materno”, explican. “Por eso, aunque entrenábamos en canchas distintas, sabíamos instintivamente lo que le sucedía a la otra".
Al término de esta experiencia, esperan con ansias la entrega de sus yataganes, símbolo de su compromiso y primer gran paso para convertirse en cabos. Bárbara planea especializarse en Intendencia, mientras Catalina aspira a convertirse en armera.
"Sabemos que este es solo el inicio de nuestra carrera, pero estamos listas para todo lo que venga", concluyeron con determinación.