Este mes, el país volverá a presenciar la Gran Parada Militar en el Parque O’Higgins de Santiago, para conmemorar los 215 años de historia del Ejército. Nuevamente, uno de los elementos más representativos del desfile de las tropas será el paso regular, que sintetiza más de un siglo de historia, disciplina y transformación doctrinaria.
Conocido en alemán como Gleichmäßiger Marsch y en otros países como goosestep o paso de ganso fue adoptado por el Ejército de Chile a comienzos del siglo XX, como parte de la modernización institucional. Hasta 1885, la Institución seguía el modelo francés, pero paulatinamente, se impulsó una modernización estructural inspirada en el ejército prusiano, que se refleja hasta el día de hoy. “Esta transición estuvo marcada por la llegada del oficial alemán Emilio Körner Henze, quien reorganizó la instrucción militar, reformó las escuelas matrices y estandarizó las bases doctrinarias del ejército entre ellos se consideraron elementos como el paso regular, que simboliza la instrucción, entrenamiento, precisión y disciplina”, explica el Coronel Mauricio Ibarra Z. de la Dirección de Operaciones del Ejército (DOE).
El paso regular es una forma de desplazamiento y una representación visual de la doctrina militar. Se ejecuta con una cadencia fija de 104 pasos por minuto, al ritmo marcado por bandas militares, que también fueron reestructuradas bajo influencia alemana. “La técnica requiere que todos marchen al mismo tiempo, con la pierna extendida a 45 grados respecto al suelo, salvo los tambores mayores, cuya elevación alcanza los 70 grados, destacándose como figuras de liderazgo”, dice el asesor de bandas de la Escuela de Suboficiales del Ejército, Capitán Jaime Arcos M. Agrega que la sincronización, el esfuerzo físico y la energía que exige lo convierten en una demostración de cohesión, fuerza y entrenamiento.
Algunas tradiciones sostienen que este paso fue concebido como una forma de intimidar al enemigo, de avanzar, conquistando terreno, pero esa teoría pierde validez si se considera que en el campo de batalla no se desfila. Más bien, el paso regular cumple una función simbólica y ceremonial, destinada a mostrar el orden y la preparación de un ejército. Es precisamente por eso que se mantiene vigente en actos institucionales, como la Gran Parada Militar, donde se convierte en una expresión pública del profesionalismo militar.
Actualmente, forma parte de la instrucción inicial de todos los militares, ya sea en las escuelas matrices o durante el Servicio Militar Obligatorio. Aprender a marchar en bloque, con exactitud milimétrica, es uno de los primeros desafíos a los que se enfrentan los hombres y mujeres que desean ingresar a las filas del Ejército.
Así, en cada desfile del 19 de septiembre, el paso regular representa el legado prusiano en la cultura militar, la evolución doctrinaria y el simbolismo de una marcha que comunica identidad.