Luego de haber estudiado en aula por tres meses aspectos como aerodinámica, meteorología, motores, sistemas de seguridad y emergencias, entre otras materias, los seis alumnos del Curso de Pilotos 2022 comenzaron su periodo práctico. Este consiste en emplear todo el conocimiento adquirido en la aeronave, además de familiarizarse con el material seleccionado: avión o helicóptero.
Es por lo mismo que, en un acto simbólico y también como una tradición de la Escuela de Aviación Ejército, las aeronaves en las cuales los alumnos realizarán sus vuelos fueron bendecidas, todo con el fin de poder desear el mejor de los éxitos a los integrantes de este curso y dar el punta pie inicial a los primeros vuelos en la etapa de Reglas de Vuelo Visual (VFR).
Los sentimientos que se podían percibir en terreno eran encontrados, por un lado, felicidad por tener su primer vuelo y por otro nerviosismo ante su primera experiencia y cómo no, si estos jóvenes oficiales empezaban a cumplir el sueño de volar. “Recuerdo que cuando niño con mi tío pintábamos figuras de avión (…) hoy luego de años de espera cumplo mi sueño con una gran satisfacción”, así es como el alumno, Alférez Ramón Arrau S., expresa su entusiasmo de subirse por primera vez en la etapa de familiarización al avión Cessna 172, el primer paso de un largo camino para convertirse en Piloto de Ejército.
Respecto a lo anterior, cabe destacar que la Escuela de Aviación a través de un trabajo conjunto con los integrantes de la Brigada de Aviación Ejército (BAVE), con el tiempo han extremados las pruebas en el proceso de selección del personal que postula al curso, debido a que en años anteriores el porcentaje de alumnos que no aprobaban las diferentes exigencias y exámenes durante el desarrollo del curso, eran muy altos. “Además de las pruebas teóricas que ya había, se agregaron pruebas psicológicas que tratan de medir las habilidades y flexibilidad cognitiva del postulante que son la base para poder sobrellevar el curso, además se agregó una prueba de simulador de vuelo el cual tiene como finalidad evaluar las aptitudes motrices que dan luces de quien podría ser apto para realizar el curso”, expresó la psicóloga de la BAVE, Camila González.
El rol del instructor con el alumno
Por otro lado, el alumno Teniente Vicente Acuña quien eligió especializarse como piloto de helicóptero, comienza a realizar el prevuelo, es decir chequear las condiciones de la aeronave, mencionando que lo mejor que un alumno puede hacer antes de enfrentarse a esta etapa práctica, es manejar ampliamente los conocimientos al respecto, ya que eso genera una menor carga al momento de pilotear la aeronave. “Siento satisfacción de estar cumpliendo mi sueño, pero a la vez una gran responsabilidad de cumplir con lo que se me está exigiendo (…) creo que la confianza con el instructor es clave para este tipo de instrucciones”, agregó el Teniente Acuña previo a realizar su segundo vuelvo en la modalidad “vuelo recto y nivelado”.
Y quien sabe bien de la experiencia en vuelo es la Capitán Antonieta Durán, quien desarrolla por cuarta vez la labor de instructora de vuelo y manifiesta que lo primero que se necesita para poder aprobar el curso de piloto es atreverse a enfrentar el desafío y entregar la confianza al alumno que sí se puede lograr. “Si a alguien le gusta esta maravilla, estas aeronaves con la que uno disfruta mucho, hay que atreverse, no es un curso fácil pero tampoco es imposible”.
Es así como los tenientes, subtenientes y alféreces vivirán un extenuante periodo práctico cercano a más de un mes, en el cual vivirán fases como: sobrellevar las posibles emergencias de un avión o helicóptero, manejo de la aeronave en diversas alturas y comunicación con la torre de control, todo con el objetivo de próximamente enfrentarse a uno de los desafíos más importantes como futuros pilotos, su primer vuelo solo al interior de la aeronave.