El rancho es aquel momento de distensión en el cual los integrantes de una unidad militar almuerzan o cenan. Dicha práctica se institucionalizó en el Ejército de Chile durante la Guerra del Pacífico (1879 – 1883), conflicto en el cual, por lo árido y extenso del escenario de operaciones, fue de suma importancia la planificación del suministro de víveres y agua para las tropas. La idea era también simplificar las raciones en volumen y cantidad, conservando las cualidades nutritivas productoras de las calorías necesarias para un combatiente. Fue así como a partir de esa época, el rancho se convirtió en una costumbre que se vive a diario en los cuarteles del país.
El Sargento 2° Rubén Herrera R. es uno de los rancheros de la 2da. Brigada Acorazada “Cazadores”, ubicada en Pozo Almonte. Su misión es preparar los alimentos para 800 personas aproximadamente, cifra que puede llegar a los 1.400 dependiendo de la contingencia. Ahí, en la cocina de la unidad, se desenvuelve entre marmitas (calderas), ollas industriales, sartenes basculantes y paletas grandes de madera, entre otros elementos. “Independiente de la cantidad de raciones, siempre hay que agregar una buena cuota de cariño en la preparación de la comida. Así, el personal se va contento a continuar con la jornada”.
Este ranchero, con más de 20 años de oficio, explica que el equipo de la Brigada está conformado por dos sargentos 2°, un Cabo 2° y dos soldados de tropa profesional (en calidad de ayudantes). Este equipo tiene la misión de dar tres comidas diarias, basándose por una minuta enviada desde Santiago por una nutricionista institucional. “En esta tarea es fundamental contar con un buen equipo que trabaje de manera coordinada. Hay que pensar que 800 o más personas deben comer en un período acotado de tiempo”.
Otra de las tareas de un ranchero es la de salir a terreno cuando hay instrucción o entrenamiento. En esas instancias el equipo de la Brigada carga un camión con la cocina de campaña, accesorios de cocina y los víveres, para luego instalarse en un determinado punto del desierto donde deben entregar el rancho. En el último tiempo, el Sargento 2° Herrera también ha prestado apoyo al personal militar durante las emergencias. “Para el terremoto del 27F nos trasladamos desde Iquique a Concepción con el fin de entregar alimentación a un contingente de casi 500 efectivos durante poco más de un mes. Fue un trabajo que se replicó para el terremoto de 2014 acá en Iquique, cuando aumentó significativamente la dotación, pero con personal que venía desde la zona centro sur”.
La vocación del Sargento 2° como ranchero partió cuando realizó el Servicio Militar en 1999 en el entonces Regimiento N° 5 “Carampangue” en Iquique. De improvisar un almuerzo para cuatro o cinco camaradas, pasó a ser Ayudante del Rancho, al ver sus superiores que tenía condiciones para la cocina y multiplicar los ingredientes. Desde entonces, ha permanecido hasta hoy en la 2da. Brigada Acorazada “Cazadores”. “El rancho debe ser el momento más esperado del día y por eso siempre me gustaría disponer de más tiempo, más gente y más alimentos para preparar comidas que dejen contentos a todos, pero es imposible dar en el gusto a cientos de personas. Sin embargo, cuando un soldado conscripto, un suboficial o un coronel se acerca y nos da las gracias por el almuerzo o la comida, eso es señal de que estamos cumpliendo bien con nuestra función”, señala finalmente.