Las audiencias, especialmente aquellas que disfrutan del cine y la televisión, se han acostumbrado a ver héroes y super héroes con poderes sobrenaturales, capaces de salvar al planeta en el último minuto. Por lo mismo, han olvidado que el heroísmo no necesita efectos especiales y puede ser protagonizado por personas comunes y corrientes movidas por un simple acto de nobleza y de preocupación por el prójimo. Así sucedió con el Sargento 2° Luis Riveros H., quien un día de febrero de 2018 en Santiago, salvó de la muerte a una persona discapacitada quien se encontraba al interior de una casa envuelta en llamas.
Debido a la pandemia, el Ejército postergó el reconocimiento al Sargento 2° Riveros, quien se desempeña como Suboficial del Batallón de Infantería Mecanizado del Regimiento de Infantería N° 1 “Buin”. Sin embargo, a fines de noviembre de este año, en una ceremonia efectuada en el patio de honor de la unidad, le fue otorgada la medalla “Al valor” por este acto de valentía. En ese sentido, asegura que “la carrera militar está llena de desafíos, pero también de sacrificios. Por eso se trata de verdadera vocación, la que diariamente se pone a prueba, como por ejemplo en momentos difíciles como la actual pandemia. Quien piense que esto es solo un trabajo, mejor que busque en otra parte”, dice, categórico.
En sus veinte años en la Institución, y como buen infante, el Sargento 2° Riveros ha estado “en todas”. Luego de egresar de la Escuela de Suboficiales se integró al “Buin”, unidad donde se ha desempeñado como Comandante de Escuadra, Conductor de carro Mowag, Comandante de Carro, Guarda Almacén de Material de Guerra, Auxiliar de Seguridad y Jefe de Plana Mayor. También integró la Misión de Paz en Haití, participó en el ejercicio “Cruz del Sur” en Argentina y efectuó un curso de Asalto Aéreo para pelotones de exploración con el US Army.
En el ámbito interno, cuenta con experiencia de sobra en materia de emergencias y catástrofes. Tras el terremoto del 27F se desplegó en las ciudades de Concepción y Lota efectuando labores de seguridad y meses más tarde en Curicó en materia de reconstrucción de viviendas, como parte de la División Fraternidad. En el 2012 integró una Brigada de Refuerzo Forestal (BRIFE) debido al incendio en Torres del Paine. Dos años más tarde, y luego del gran incendio de Valparaíso, participó en la reconstrucción y en el desmalezamiento en los cerros del puerto. Posteriormente estuvo en Coquimbo con posterioridad al terremoto de 2015 y en el 2017 efectuó labores de patrullaje en Linares, Talca y Constitución por el devastador incendio de la zona centro – sur.
Durante la actual pandemia integró el puesto de mando del Regimiento “Buin”; además, se ha desempeñado como conductor de carro Mowag, efectuando patrullajes y fiscalizaciones en diversas comunas de Santiago. Por eso, al compartir labores con personal que lleva pocos años en la Institución, percibe quienes tienen verdadera vocación por vestir el uniforme del Ejército. “Como dice el dicho, en la cancha se ven los gallos y por eso los más antiguos captamos quien tiene verdadera motivación. Esta es una tarea ardua, que requiere todas nuestras capacidades, ya que la sociedad espera mucho de nosotros y no podemos defraudarlos”.
De esta forma, la medalla “Al valor” recién recibida no es producto del azar. En su acción se conjugan la vocación y el compromiso con toda la ciudadanía. “En los últimos años hemos vivido muchas emergencias, catástrofes y cambios sociales, lo que ha significado mayor sacrificio del personal. Por eso necesitamos gente dispuesta a asumir estos desafíos y escenarios cambiantes”, concluye.