Prensa y Multimedia

Noticias

El día en que rugió el Calbuco y el Ejército respondió

Publicada: 24/04/2025

El 22 de abril de este año, se cumplió una década de la erupción del volcán Calbuco, un evento inesperado que transformó para siempre la vida de miles de personas. Lo que comenzó como una tarde tranquila en la Región de Los Lagos, se convirtió rápidamente en una de las emergencias naturales más importantes de los últimos tiempos. Sin embargo, en medio del caos, el Ejército reaccionó con rapidez ante la adversidad.

En ese momento los Soldados Conscriptos del Regimiento de Infantería N°12 “Sangra” se encontraban en plena fase de Formación Inicial en el predio militar de Río Pescado, justo a los pies del macizo. La instrucción fue interrumpida abruptamente cuando la tierra comenzó a temblar, una densa nube de ceniza oscureció el cielo y el volcán de 2.015 metros de altura comenzó a expulsar lava.

Una Unidad Fundamental de Emergencia (UFE) de ese entonces, que pertenecía al regimiento, se encontraba activa, por lo que fue posible comenzar a operar desde el primer minuto. En pocas horas, los efectivos ya estaban trasladando a los habitantes de Ensenada y Petrohué, dos de las localidades más afectadas por el incidente, a los albergues.

“En las primeras 48 horas, El Ejército tuvo la capacidad de conformar cinco UFEs, con sus respectivos vehículos. Se activó el Puesto de Mando, se designaron oficiales y suboficiales como enlaces con los organismos regionales de emergencia y se levantaron los requerimientos logísticos y administrativos. Todo esto dio inicio a una operación 24/7, proyectada inicialmente por al menos 20 días”, recuerda el General de División en retiro, Claudio Weber O., quien se desempeñaba como Comandante del regimiento.

A medida que el evento se intensificó, se integraron tres UFEs, aumentando la fuerza operativa a más de 1.200 militares. A este despliegue se sumaron, además, unidades de distintos puntos del país: Regimiento N°6 “Chacabuco”, Destacamento de Montaña N° 9 “Arauco”, Destacamento de Montaña N°17 “Los Ángeles”, Batallón Divisionario de Telecomunicaciones N°4 “Membrillar, y Regimiento N°19 “Colchagua”, entre otros.

Conectividad permanente

Un sistema de comunicaciones tácticas por microondas, operado por un Pelotón de Telecomunicaciones de la III División de Montaña, fue crucial para mantener la comunicación en tiempo real, a pesar de las partículas volcánicas en suspensión. La actividad del Calbuco obligó al Gobierno a decretar EEC-C en la provincia de Llanquihue y en la Comuna de Puerto Octay, mientras se establecía la alerta roja y se suspendían los vuelos desde y hacia la region.

Con más de 25 operaciones militares diarias, las UFEs cumplieron múltiples tareas: evacuación de personas y ganado, traslado de pobladores hacia zonas seguras distribución de víveres y forraje, vigilancia de cuencas hídricas amenazadas por sedimentos volcánicos, limpieza de techos y caminos cubiertos de ceniza, y la instalación de un centro de acopio regional para almacenar la ayuda para los afectados. Asimismo, las patrullas del Ejército se desplegaron por sectores como Ensenada, Correntoso, Ralún y Colonia Tres Puentes, trabajando codo a codo con los municipios, en una alianza interagencial.

La Mayor Emilia Lineros E., que en esa época era Capitán y dirigía una compañía en Ensenada, evoca cada detalle del suceso como si hubiese ocurrido ayer: “Recuerdo especialmente que teníamos que trasladar a los adultos mayores que no tenían movilidad. Habían perdido todo, pero incluso así, no querían dejar sus tierras. También estaba el tema de las mascotas abandonadas, perros y gatos, en su mayoría. Mi General Weber asignó una a cada compañía para que la cuidaran. A nosotros nos tocó un can al que bautizamos Calbuco. Lo alimentamos, lo protegimos y, con el tiempo, cuando sus dueños pudieron regresar a sus hogares, lo devolvimos. Fue un momento muy emocionante”.

Para ella, el lazo que se forjó con la comunidad ha sido una de las experiencias más profundas y gratificantes de su carrera. “En estas operaciones distintas a la guerra, uno siente que está exactamente donde más se le necesita. La gente te lo agradece y uno también se siente agradecida”, confiesa.

Hoy, diez años después, las lecciones extraídas de aquella emergencia han sido integradas a los programas y protocolos de respuesta ante desastres naturales de la Institución, garantizando que, ante futuras catástrofes, la preparación y la voluntad de servir sigan siendo los pilares del trabajo que se efectúa con la ciudadanía.

Galería

Ejército de Chile

Av. Tupper 1725, Santiago Centro - Chile
+56 2 2693 4000 (Central Telefónica)
|