La formación que entrega el Servicio Militar Obligatorio sigue generando oportunidades de aprendizaje técnico y crecimiento personal para jóvenes de todo Chile. En este marco, los Soldados Conscriptos de la Compañía de Antiblindaje de Misiles de la Brigada Motorizada N.° 4 “Rancagua”, con asiento en la ciudad de Arica, desarrollan un exigente curso de conducción del vehículo táctico Humvee, instancia que potencia sus capacidades operativas y refuerza su vocación al servicio de la defensa nacional.
La capacitación se ejecuta en el Cuartel N.° 2 “Coronel Pedro Lagos Marchant” y en los terrenos de la unidad, desarrollándose en dos etapas complementarias. Durante la fase inicial, los participantes reciben instrucción sobre características tácticas y técnicas del material, procedimientos de mantenimiento preventivo, identificación de fallas frecuentes y principios de conducción mecánica. Posteriormente, el aprendizaje se traslada al terreno, donde se practican maniobras en escenarios de empleo, desplazamientos en pendientes variadas y conducción tanto diurna como nocturna.
Con una duración de dos semanas, el curso tiene como propósito instruir y certificar a los soldados en el manejo de los vehículos Humvee asignados a esta unidad. La formación considera conducción operativa en distintas condiciones, identificación de módulos de cargo, conservación del material, resolución de inconvenientes habituales y desempeño como conductor o ayudante, aportando directamente a la capacidad de combate de la brigada.
Al respecto, el Comandante de la Compañía, Capitán Juan del Solar O., destacó que “para los Soldados Conscriptos de segundo año, es la fase inicial de su preparación técnica con su segunda especialidad, la Ocupación Militar Especializada (OME). Claramente, esto se está desarrollando técnicamente para el empleo de esta unidad. Además, es una motivación extra de adquirir nuevos conocimientos y mayores responsabilidades como soldados”.
Desde la experiencia personal, el Soldado Conscripto Kaleb Espínola B., valoró la instrucción recibida, señalando que “se aprende bastante y uno siente más motivación a diario. Me siento más preparado como soldado, y de ser necesario, podría conducir en terreno sin mayores dificultades. Me permite ser un aporte a la compañía a la que pertenezco”.
Este tipo de instancias refleja cómo el Servicio Militar no solo fortalece el alistamiento operacional del Ejército de Chile, sino que también entrega herramientas concretas, disciplina y preparación técnica a jóvenes que buscan desafíos, aprendizaje y vocación de servicio. Capacitarse, asumir responsabilidades y formar parte activa de la defensa del país son experiencias que marcan un camino de crecimiento personal y profesional al servicio de Chile.