Hasta la Escuela de Suboficiales en la comuna de Maipú, se trasladó el Comandante en Jefe, General de Ejército Ricardo Martínez Menanteau, ocasión en que destacó la importancia y valor de la preparación profesional y física del personal para enfrentar los desafíos de la función militar.
La jornada inició con la inauguración de la Pista Atlética del Instituto, la que tuvo una inversión de casi $600 millones, cuyo propósito, en palabras del Director de la Escuela, Coronel Luis Ovando A., es “pemitir a nuestros alumnos incrementar su rendimiento físico, en concordancia con el ser militar y, junto con ello, dar vida a las ramas y seleccionados deportivos, cuyos logros a través de la sana competencia, son reflejo del trabajo desarrollado en este ámbito. La calidad y envergadura de nuestra moderna infraestructura deportiva, posiciona a nuestra Escuela como un verdadero referente en los niveles de institutos de formación técnica de nivel superior”.
“Los soldados tienen que tener un equilibrio adecuado entre lo físico, lo intelectual y lo actitudinal. Un soldado no está completo si solo se preocupa de su formación teórica o intelectual, necesariamente tiene que tener un equilibrio físico, porque de lo contrario no podría llevar a la acción la tarea que se le encomienda”, dijo el General Martínez, para luego realizar el corte de cinta de esta instalación, la que permitirá la práctica y entrenamiento de salto con garrocha, salto alto, largo y triple; lanzamiento de jabalina, de disco y de bala; además de competencias de carrera.
Posteriormente, el General Martínez se trasladó hasta el patio de honor de la Escuela, momento en que se realizó, ante la presencia de los alumnos del Instituto, la ceremonia de entrega de la condecoración “Al Valor”, al Cabo 1° Manuel Poblete D. y al Cabo 1° Martín Loyola H., quienes en un acto de arrojo y valor, arriesgaron sus propias vidas, en una marcha de 20 kilómetros en condiciones adversas para rescatar a los 37 pasajeros bolivianos de un bus accidentado y atrapado en la nieve, en la Ruta Internacional A-55, la que une la localidad de Huara con Colchane.
A lo anterior, el CJE expresó que: “es un honor entregar la medalla a dos suboficiales, quienes en un acción valiente junto a su camaradas, fueron capaces de cumplir el juramento que hacemos desde que ingresamos al Ejército. Ésta medalla es la más alta que en tiempos de paz se le puede entregar a un soldado. Ellos han cumplido su juramento y posibilitaron, con su acción, que otras personas, de otra nacionalidad, pudieran llegar a su destino sanos y salvo, lo que se veía muy difícil”.
Sobre el valor de tal distintivo, el Cabo 1° Poblete dijo que “ha sido un rotundo orgullo haber cumplido lo que nosotros siempre hemos tenido presente, de servir hasta las últimas consecuencias, hasta rendir la vida si fuese necesario. Es un tremendo orgullo y uno lo manifiesta hacia la familia, que es lo principal que tiene y al personal con los que uno sirve diariamente”.
Posteriormente, el General Martínez, y a modo de despedida de la unidad que dirigió entre junio de 2009 y noviembre de 2010, manifestó que “estoy seguro que cuando la historia se escriba, se destacará el actuar ejemplar del Ejército, tanto en la emergencia como en la catástrofe. Me siento tremendamente orgulloso de la actitud de los soldados del Ejército, quienes ante una tarea nueva de orden público fueron capaces de enfrentarla adecuadamente”.
Finalmente, la totalidad de la Escuela presentaron honores al general, marcando así el término de la jornada y el agradecimiento del Instituto por las acciones realizadas durante su gestión de mando, en materias formativas y educacionales al interior del Ejército.