Los cadetes de primer, segundo y tercer año de la Escuela Militar se desplegaron en el predio militar de Pichicuy, Región de Valparaíso, para desarrollar su Período de Instrucción Final (PIF 2025). Este curso de combate marca el cierre del año académico y tiene como propósito consolidar los conocimientos adquiridos mediante la aplicación práctica de técnicas, tácticas y procedimientos en un entorno que simula condiciones reales de operación. El objetivo es prepararlos para enfrentar con eficacia las exigencias y responsabilidades que la profesión militar demandará en el ejercicio de su futuro desempeño.
Es así como participan en distintas fases de entrenamiento que ponen a prueba sus capacidades físicas y de liderazgo. Entre las principales áreas de instrucción se incluyen ejercicios de orientación y observación terrestre, vida en campaña, paso obstáculos en agua y cancha, defensa NBQ, nado en el mar, fuego y movimiento, además de marchas con equipo, entre otras.
En este contexto, los cadetes de primer año completan su preparación como combatientes individuales; los de segundo año fortalecen su operación a nivel escuadra; y los de tercer año se forman como comandantes de escuadra.
“Los alumnos duermen en terreno, operan sin pausa y aplican en el campo todo lo aprendido en la Escuela”, afirmó el Comandante del Batallón de Alumnos, Teniente Coronel Erwin Forsch M. Agregó que “estos 17 días representan el cierre del año y reflejan la esencia del oficial de nuestra Institución: resistencia, coordinación y coraje.
Dentro de la malla curricular, los ejercicios de fuego y movimiento constituyen una de las instancias de instrucción más relevantes, ya que los jóvenes fortalecen la capacidad de tomar decisiones bajo presión y consolidan la cohesión de las escuadras. De este modo, los cadetes de segundo año aprenden a desplazarse, protegerse y coordinarse de manera efectiva, empleando munición real en escenarios controlados que simulan situaciones de combate, con el propósito de desarrollar distintas habilidades.
En relación con ello, la Cadete de segundo año Rafaela Gastó J. explicó la dinámica de esta operación: “Es una experiencia exigente y altamente demandante, porque se realiza con disparos reales y requiere el máximo nivel de concentración. En cada ejercicio intervienen múltiples factores, por lo que la práctica debe ser constante y rigurosa. Nuestros instructores nos orientan y corrigen en cada movimiento, asegurándose de que cumplamos los objetivos de la misión bajo estrictas normas de seguridad”.
En definitiva, la intención es perfeccionar la destreza individual de cada combatiente, la coordinación colectiva, el liderazgo del comandante de escuadra y la capacidad de tomar decisiones en situaciones de alta tensión; todos elementos fundamentales dentro de los objetivos de aprendizaje.
En forma paralela, en el sector del muelle, los cadetes de tercer año realizan el nado, que consiste en recorrer 150 metros en mar abierto tras completar una marcha de 16 kilómetros portando una carga de 32 kg. La cadete Loreto Vergara. S. comentó que esta experiencia fortaleció su confianza y resistencia, y permitió aplicar técnicas de supervivencia acuática que difícilmente se pueden practicar en una piscina.
En el ámbito de los ejercicios NBQ, diseñados para contrarrestar amenazas nucleares, biológicas y químicas, así como en el de campo minado, los cadetes de primer año reciben instrucción orientada a adquirir las destrezas necesarias para operar de manera segura en ambientes contaminados o con presencia de explosivos. Aprenden a utilizar correctamente máscaras de protección y a responder ante este tipo de contingencias, tanto en escenarios de guerra como en operaciones distintas a ella.
El Cadete de primer año Maximiliano Gómez B., destacó la relevancia de esta instrucción, señalando que “el principal aprendizaje fue entender que la seguridad personal y de la unidad depende de la preparación y del correcto uso del equipo de protección”.
Con esta preparación, los futuros oficiales están un paso más cerca de egresar como líderes formados para conducir en escenarios de paz o crisis, preparados para servir con competencia, disciplina y vocación.