Reconociendo el mérito y esfuerzo de los alumnos de primer año de la Escuela de Suboficiales, por primera vez, la Institución entregó el Beneficio “Bernardo O’Higgins”, el que, enmarcado en el proceso único de ingreso al Ejército, brinda la opción de incorporarse a la Escuela Militar, sin costo para ellos.
Para obtener el beneficio, los alumnos deben cumplir con una serie de requisitos, de desempeño académico, conductual y un buen resultado (en 2021) de la Prueba de Transición para la Admisión Universitaria centralizada (PDT). En así cómo, gracias a sus propios méritos, dos alumnos de la Escuela de Suboficiales ingresarán como cadetes de primer año de la Escuela Militar.
Uno de ellos es el Cabo Dragoneante Lucas Chandía T., quien fue el Tambor Mayor de la Banda de la Escuela de Suboficiales, obtuvo un excelente desempeño en la PDT. Originario de Chillán, fue voluntario en el Servicio Militar, siendo destinado al Regimiento Policía Militar N° 1 “Santiago”, confirmando que éste era el camino para su vida. “Es un honor para mí poder ser uno de los primeros beneficiados, que es una muestra de nuestro compromiso o del esfuerzo que pusimos durante el año”.
Es el primer integrante de su familia en ingresar a las filas del Ejército y reconoce que el resultado de la PDT fue una sorpresa, pero que también es el resultado de las largas horas de estudio y apoyo por parte de la Escuela de Suboficiales. “Durante el año fue mucho el apoyo, se nos hicieron talleres de Lenguaje y Matemáticas para hacer las pruebas y era prioridad total hacer esta preparación”, explica el Cabo Dragoneante Chandía.
El joven de 22 años reconoce que dejar la Escuela que lo cobijó durante un año, le provoca sentimientos encontrados. Junto con el agradecimiento que siente por el Instituto, “se siente un poco tristeza por cambiarse de escuela, después de un año se toma consciencia de la distancia que habrá con los instructores y con los mismos camaradas, pero espero que la carrera militar nos vuelva a reunir durante los años que tengamos que trabajar juntos”.
Lo tranquiliza el orgullo por parte de su familia, quienes han estado a su lado desde el inicio de su aspiración militar. Sobre su futuro en la Institución, las líneas ya están claras: espera ser destinado a Arica, como parte del Arma de Caballería Blindada.
El Cabo Dragoneante Chandía se despide agradecido por la oportunidad y en febrero comenzará una nueva etapa como Cadete de la Escuela Militar, cimentando la vía para futuras generaciones que podrían optar al mismo beneficio que él.