En un exigente escenario en que se puso a prueba las capacidades técnicas y físicas de sus integrantes, y en condiciones extremas que incluyeron temperaturas que descendieron hasta -6° C durante la noche, el Batallón de Infantería N° 15 “Calama”, perteneciente a la Brigada Motorizada N° 1 “Calama” culminó la Fase de Formación del Combatiente por Ocupación Militar Especializada (FFCOME).
Esta instrucción se desarrolló en el Centro de Instrucción y Entrenamiento “Ojos de San Pedro”, ubicado a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar, las cuales demandaron una rigurosa preparación logística y un alto grado de adaptación del contingente.
En ella, se realizaron diversas certificaciones de Ocupaciones Militares Especializadas (OME) en áreas como tirador escogido, lanzacohetes, fusileros, ametralladora liviana, lanzagranadas y de morteros de 81 mm.
Estas especialidades fueron evaluadas por medio de ejercicios que simularon escenarios de operaciones reales, con desplazamientos tácticos, adquisición de objetivos y empleo combinado de fuegos, todo en un contexto de trabajo en equipo y liderazgo en pequeñas unidades.
Al respecto, el Comandante del Batallón de Infantería N° 15 “Calama”, Mayor Rogelio Aburto G., explicó que “para los soldados conscriptos, esta fase ha sido clave en su formación como soldados combatientes (…). Más allá del conocimiento técnico, el entrenamiento fortaleció su disciplina, resistencia, iniciativa y trabajo en equipo, en condiciones atmosféricas adversas. Los resultados son evidentes: hoy contamos con soldados más cohesionados, más seguros de sus capacidades y conscientes del rol que cumplen dentro de su escuadra de infantería”.
Por su parte, el Soldado Conscripto Cristopher Arias C., manifestó que “esta etapa de nuestra instrucción fue distinta, porque ya no fue solo lo básico. Ahora entrenamos en lo que de verdad vamos a hacer si nos toca emplearnos en alguna situación real. Yo, por ejemplo, soy sirviente de ametralladora, y aquí aprendí cómo usar bien el arma, cómo moverme con mi escuadra, y cómo reaccionar si hay contacto con el adversario. Al principio costó, pero al final uno se da cuenta que todo lo que aprendimos sirve. Ahora me siento más preparado y más seguro de lo que tengo que hacer para los próximos terrenos que nos están planificando”.
Con este proceso formativo, se consolidaron las competencias necesarias de los soldados, para su desempeño en unidades de combate, como también, las capacidades de la unidad para instruir y entrenar a sus integrantes en condiciones extremas, que son características del norte de nuestro país.