El espíritu de vocación de servicio lo experimentó desde la infancia cuando realizaba sus estudios en un colegio católico de Santiago, establecimiento donde colaboró en un hogar de menores. Posteriormente, en el año 1993, Marcela Flores C., Asistente Social de la División de Ingenieros del Ejército participó como voluntaria tras el aluvión de la Quebrada de Macul, entregando alimentos a las personas que perdieron sus hogares. Fue justamente esa experiencia la que la motivó a elegir la profesión que hoy ejerce con entusiasmo
Luego, trabajó durante tres años en la institución sin fines de lucro “Cristo de la Calle”, entidad que ayudaba a personas en condición de calle, lo cual despertó su necesidad de ayudar a quienes se encontraban en situación de vulnerabilidad. En el año 2007, se tituló como Asistente Social en la Universidad de Tarapacá, además de un diplomado como Perito Social Forense en abuso sexual infantil (acreditada en la Corte de Apelaciones); así como también un diplomado de Comunicación en la defensa, en gestión de riesgo y desastre, y otro como Corresponsal de defensa.
En sus 22 años de servicio en la Institución, Marcela Flores cuenta con una vasta trayectoria en temas de familia, desempeñándose en la División Logística, 2do Juzgado Militar y en la División Mantenimiento. Actualmente, en la DIVINGE, cumple funciones en el Departamento de Personal, a cargo del bienestar de dicha División y sus Jefaturas. “Ser Asistente Social es una profesión que requiere vocación, compromiso, empatía, perfeccionamiento y mucha energía. A diario se conocen diversas situaciones y realidades. En esta hermosa profesión se abarca trasversalmente distintas áreas en la intervención, desde lo psicológico, lo económico, la salud y el área jurídica”, señala.
Según indica la profesional, esta unidad le ha permitido implementar sus conocimientos y ejecutar propuestas en mejoras del bienestar social, poniendo en práctica lo que más la apasiona: “innovar e implementar variadas temáticas sociales, a través de un ciclo de videoconferencias”, trabajo que desarrolló en conjunto con una psicóloga y experta en abuso sexual, abordando temas de violencia intrafamiliar, abuso sexual infantil, acoso laboral y acoso sexual y prevención del suicidio. En este contexto, también implementaron un taller en mejoras de clima laboral, materias que van de la mano con la situación actual que vive la organización.
La División de Ingenieros presenta casos sociales de alta complejidad, asegura Marcela Flores, donde se requiere una acuciosa intervención y seguimiento de cada uno de ellos. Por ello, se siente muy cercana a las personas que viven situaciones difíciles “creo que es sumamente importante empatizar con las distintas necesidades y realidades de las personas. Siempre se puede dar un poquito más, siendo necesario también el autocuidado, el cual nos permite intervenir con profesionalismo”.
Agrega que pese a que hay una carga laboral importante, en el Departamento de Personal de la DIVINGE existe un buen clima laboral, el cual se ha ido consolidando con la participación activa de quienes lo integran, a través de reuniones de trabajo, conversaciones grupales y propuestas de mejoras. En este sentido, destaca el trabajo en equipo y la solidaridad, la camaradería y el compromiso entre sus integrantes “cuando existe un buen equipo de trabajo, se nota”.