“Para nunca olvidarlos”, esa es la frase que acompaña las fotos de cada uno de los 44 soldados conscriptos y del Suboficial Luis Monares Castillo en el mural conmemorativo que el Destacamento de Montaña N.°17 “Los Ángeles” tiene en la unidad y que, a 20 años de la marcha en la que perdieron la vida en los faldeos del volcán Antuco, acompañó a los sobrevivientes, familiares y autoridades civiles y militares en la ceremonia de homenaje que se realizó en el destacamento.
Presidida por el ministro del Interior, acompañado por la ministra de Defensa y el Comandante en Jefe del Ejército, la ceremonia estuvo marcada por una profunda emoción y solemnidad para recordar y honrar a cada uno de los camaradas fallecidos en los faldeos del volcán Antuco el 18 de mayo de 2005.
Luego de una oración ecuménica y en representación de las familias de los soldados, Estefanía Foncea Sandoval señaló que, “hoy miro también a quienes nos han acompañado en este camino, con respeto, con humanidad, a quienes han sido puentes y no barreras, quienes siempre han estado con una palabra de aliento, con un abrazo. A quienes se han preocupado de darles un mejor pasar a los soldados actuales”.
Por su parte, el Comandante en Jefe el Ejército, General de Ejército Javier Iturriaga Del Campo, se dirigió a las familias, expresando que “a nombre del Ejército de Chile, deseo asegurarles que nuestros 45 camaradas fallecidos, que están inmortalizados en este monumento, pero principalmente en nuestros corazones, no serán nunca olvidados. Asimismo, deseo reiterar la gratitud y reconocimiento a quienes con gran pasión y sentido humano han mantenido un permanente contacto con las familias para brindarles apoyo y contención emocional, pero también compartiendo con ellas sus penas y sufrimiento”.
Mientras que, la ministra de Defensa Nacional, Adriana Delpiano Puelma, hizo un reconocimiento a los 45 integrantes fallecidos del Destacamento, así como también al personal militar que tiene la misión de acompañar a cada una de las familias y a los sobrevivientes de la marcha.
A 20 años del 18 de mayo de 2005, la Institución realizó una exhaustiva revisión de los procesos en todos los niveles, con la finalidad de adoptar medidas tendientes a disminuir los riesgos propios de la profesión militar. Como por ejemplo, la incorporación en la nueva Ordenanza General del Ejército (2006) del concepto de “obediencia reflexiva”; creación de la Oficina Central de Asistencia al Soldado Conscripto del Ejército (OCASE) junto a sus sedes locales a lo largo del país; puesta en marcha del Proyecto Torrente para mejorar los sistemas de comunicación institucionales; y la conformación del Centro de Lecciones Aprendidas (CELAE); así como también, en equipamiento y prendas de vestir, especialmente, para los medios empleados en ambientes extremos; entre otros.
Del mismo modo, en cuanto a la formación de los mandos, generando para ello un proceso gradual y continuo, desde las escuelas matrices hasta los cursos de requisito o especialización. Así, por ejemplo, en el segundo año de la Academia de Guerra, desde el 2014, se desarrolla una unidad con ese fin, que consiste en exposiciones sobre la marcha de Antuco dirigidas por personal que participó en las labores de búsqueda, realización de la marcha acompañados con personal del Destacamento “Los Ángeles” y jornada de reflexión sobre el impacto de la “toma de decisiones” de los futuros comandantes.
El Ejército ha estado siempre presente con sus familias y en estas dos décadas, se ha abocado a optimizar sus procesos educativos, de entrenamiento, equipamiento e infraestructura producto de las lecciones aprendidas que derivaron de esta lamentable tragedia, con el objetivo de minimizar al máximo la posibilidad que un hecho de estas características vuelva a repetirse. Vaya para ellos nuestro reconocimiento, el que hacemos extensivo, con un minuto de silencio, a todos los soldados conscriptos que, en el cumplimiento del deber, han ofrendado su vida por la Patria.