Este 27 de febrero se cumplen 15 años del terremoto que afectó a nuestro país en 2010, que abarcó desde las regiones de Valparaíso hasta La Araucanía, cuyo epicentro fue la ciudad de Cobquecura (región de Ñuble), con una magnitud de 8,8° en la escala de Richter. Este hecho, posteriormente denominado 27-F, quedó plasmado en la memoria reciente de los chilenos.
Tras este suceso, se decretó Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe en las regiones del Maule, Biobío y posteriormente en O’Higgins, donde el Ejército de Chile se desplegó con su personal y medios, con la finalidad de colaborar en distintas labores.
Entre las misiones que debieron cumplir estuvo brindar orden y seguridad a la población, mediante patrullajes diurnos y nocturnos, escoltas de convoy de suministros, búsqueda y rescate de personas, entrega de ayuda humanitaria y atención médica a través de hospitales de campaña.
En conjunto con la comunidad, los integrantes del Ejército de Chile, trabajaron codo a codo, aportando en trabajos de reconstrucción, donde se desplegaron a distintos puntos del país, durante seis meses, en la construcción de viviendas de emergencia.
De la misma manera, la vinculación con la ciudadanía se hizo patente con la ejecución de tareas de remoción de escombros, apoyo sanitario y atenciones por medio del Hospital Modular de Campaña y de los Puestos de Atención Médica Especializada (PAMEs), entre otros.
Estas labores, que van en directo beneficio de la sociedad, son parte de las distintas áreas de misión de la Institución, correspondiente a “Emergencia Nacional y Protección Civil”, que agrupa misiones que se realizan como contribución a la gestión del riesgo de desastres que realiza el Estado para enfrentar emergencias derivadas de catástrofes naturales o antrópicas, y de la contribución a la recuperación de la infraestructura y los servicios eventualmente afectados.